15M o barbarie

Durante los días en que recordamos que aunque no ocupásemos las plazas seguíamos ahí, mucho más fuertes y organizadas, la farsa del sistema financiero español se venía abajo. Esto no es algo que a una persona cercana a los movimientos 15M deba sorprenderle. Llevamos más de un año denunciando que el 1% nos está robando. Que esas instituciones ejemplares se están adueñando de nuestro presente y nuestro futuro con la connivencia de los gobiernos. Que sin derechos sociales que aseguren la equidad no hay democracia, no hay derechos políticos. La caída del sistema financiero demuestra algo que cada vez podemos afirmar más alto y más claro: no es una crisis, es una estafa.

Y lo que también han demostrado estos cuatro días en que hemos recuperado lo que pertenece a las de abajo, las calles, es que la alternativa al 15M es la catástrofe. Millones y millones de euros de los presupuestos públicos regalados a los bancos. Toneladas de riqueza incontable con forma de saberes y de afectos tirados a la basura. Derechos convertidos en mercancía para que la expropiación de lo común no pare nunca. Vidas arruinadas y condenadas a una precariedad que oscurece cualquier futuro. La alternativa al 15M es la dictadura de los mercados. Es la reducción de la política al tiempo efímero de las transacciones financieras, lo que inevitablemente impide la democracia. La alternativa al 15M es el sacrificio de la vida y de las gentes a una acumulación de capital que nos lleva al abismo.

Por eso, hoy más que nunca tenemos que reafirmarnos. Porque tenemos razón. Porque o recuperamos las calles o estamos perdidas. Porque o tomamos la democracia ejerciéndola o estamos perdidos. Porque los de arriba nos están robando. Por eso volveremos a las calles y gritaremos cada vez más fuerte. Por eso golpearemos las cacerolas para que el ruido del 99% luchando nunca se les salga de la cabeza. Por eso desobedeceremos las leyes que diseñan para arruinar nuestras vidas.

Nos equivocaremos. Haremos cosas mal. Nos precipitaremos. No somos perfectas. Somos gentes construyendo otro mundo posible y necesario. Lo que tenemos claro es que este mundo necesario se hará desde la revalorización de la vida frente al delirio de la monetarización de la realidad; desde el cuidado y la escucha frente a la competencia y el espectáculo; desde lo común y lo público frente a la privatización de nuestros cuerpos; desde los derechos sociales que aseguran la libertad frente a la precariedad que destruye la democracia. O esto o la catástrofe.

Hoy, más que nunca, lo tenemos claro: 15M o barbarie.

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