Crónicas del 15 de octubre (1ª parte)

Marcha a Bruselas, por Glicerio
Mi nombre es Glicerio, vivo en Madrid. El 15 O estuve en Bruselas. Fue un día muy intenso, marchamos muchos kilómetros. Salimos de la Estación Gare du Nord con destino hacia el Parlamento Europeo. Miles y miles de personas marchamos, un babel de lenguas y de colores. Fue un día brillante en sentido extenso; que hasta el sol brilló y abrigó. Miles de personas con nuestros atuendos, pancartas, carteles, disfraces y tambores marchamos por las calles surcando céntricas avenidas. Hicimos un acto simbólico frente a la bolsa, miles y miles, allí paramos, coreamos nuestros lemas, levantamos nuestras pancartas, desahogamos nuestra rabia e indignación contra ese antro de especulación e inmoralidad.
Un grupo de gente tiró zapatos viejos y basuras en la entrada principal de la bolsa.
Miles marchamos en ferviente protesta, despertando del sueño y de la mentira. Miles cual avanzadilla de un mundo nuevo: un mundo en donde las personas estén primero y no el dinero. Un mundo donde no haya jefes ni amos, explotados ni explotadores, un mundo solidario y no violento.

Por la noche, se dejó sentir la indolencia de los gobernantes contra la gente que acampábamos en el edificio cedido por el ayuntamiento hace unas semanas. No concluía la marcha del 15 O y nos enteramos que la policía impediría pernoctar la noche del domingo en el edificio cedido alegando motivos de seguridad. Muchos de los marchantes nos quedamos en tiendas de campaña en el parque. Algunos donde mejor pudimos y algunos compañeros en los aeropuertos. Lo hicimos con resignación y entereza de nuestra fuerza interna. Sabemos que de las autoridades cualquier cosa se puede esperar.
¡Esto ya no lo para nadie!
¡Un abrazo para todos!

Marina
Creo que 15MO puede ser una síntesis del camino recorrido hasta ahora en sólo cinco meses.
Primero, para seguir con la moral alta un apunte de lo conseguido:
•    participación masiva en calles y plazas
•    extensión a barrios y pueblos
•    mundialización del movimiento
•    involucración y simpatía de amplios sectores de la población
•    hacernos eco en todos los medios
•    conseguir introducir formas de actuación y reivindicaciones en determinados partidos políticos
•    avanzar en formas de trabajo asamblearias, democráticas y representativas, con ausencias de líderes
•    además de parar desahucios, frenar a la Junta Electoral, reconquistar Sol…
Pero ¿qué debemos hacer mañana? En el futuro próximo: además de seguir en el día a día de denuncia de todas aquellas situaciones con las que no estamos de acuerdo y de buscar la involucración de muchas más personas (somos el 99%), tenemos que conseguir que la mayoría convierta lo político en algo suyo y colectivo. Ahora, en España tenemos una tarea muy importante y es aprovechar la campaña electoral para difundir nuestras propuestas y que nuestro voto sea para aquellos partidos que asumen el espíritu y propuestas del 15MO, creo que los hay. En estos momentos no podemos dejar de luchar por conseguir que realmente estemos bien representados, no nos dejemos vencer y caer en el pesimismo de lo que nos están machacando desde los medios de desinformación. Está en nuestras manos.
En el futuro un poco más lejano, pero posible: estaremos en un mundo más justo, solidario, alternativo, sostenible, libre, igual, sin fronteras y mejor para tod@s.
Para terminar os dejo un poco de música: Daniel Viglietti cantaba una brillante lección de lingüística usando palabras esdrújulas, entre algunas frases geniales me quedo con esa que dice “cuando los utópicos salgan del prólogo”. Pues bien ya hemos salido y como también decía otro cantautor Pablo Guerrero estamos “A tapar la calle” y como canta Pedro Guerra “Contra el poder”.
15MO besos

Adriana, Madrid
Fue como un parto para mí, porque los meses anteriores se había estado gestando este fenómeno de la naturaleza que supuso.
Todas aquellas personas juntas, en todos aquellos países, por las calles. Y los que no estaban en las calles, procesando los aullantes ¡no nos mires, únete!
De alguna u otra manera muchos millones de personas pendientes de algo que no era un acontecimiento distractorio deportivo o una terrible catástrofe de la naturaleza.
Era un intento de mejorar el mundo, todos a la vez y empujando en la misma dirección.
¿De qué ha servido? Para demostrarnos que estamos aquí y que somos muchas.
Ahora hay que criar a este bebé. Es lo más difícil. Para que crezca sano y se desarrolle y sea feliz.
O sea, que yo estaba allí como una parturienta más viendo a esa criatura recién nacida que era el mundo entero y pensando: “a ver cómo hacemos ahora para que no muera, para que no desaparezca, que es muy frágil”.
Cuando vas a parir, estás deseando que ocurra el parto, como concentrada en que algo acaba ya de una vez, ese largo embarazo de nueve meses. Pero sin apenas darte tiempo a disfrutar de que has culminado algo, te encuentras con aquello entre las manos que te depara trabajo para toda la vida (ya, también disfrute, pero eso es más en los anuncios y en las revistas de bebés).
Y tú, pues te pones a la tarea.
Y ya digo, yo me encontraba el 15 de octubre así, tal cual, como pensando: “pero con las ganas que yo tenía de que acabara este día para dejar de poner carteles a diestro y siniestro, preparar, difundir… y ahora resulta que hay que ponerse a la tarea para que todas aquellas personas que salimos a las calles o estuvimos de alguna manera conmocionadas sigamos sintiéndonos tan juntas como aquel día. Y podamos construir algo en común.”
A mí me parece maravilloso y difícil pero creo que lo vamos a conseguir.

Grupo de trabajo de Migración y convivencia, Asamblea popular de Lavapiés
A la manifestación del pasado sábado 15O, acudimos con unos compañeros de Senegal que tienen un grupo de percusión, prepararon con ilusión su participación en la movilización, de la mejor manera que ellos entendieron que podían participar.
Cuando estábamos llegando a Atocha, una compañera (no sabemos de qué barrio) decidió que estábamos en un acto reivindicativo y no festivo, que la percusión no era correcta. Al frente de nuestra columna iba un pequeño vehículo con megafonía, ella se dirigió al portador del micro y le comentó su decisión. A continuación el compañero del micro pidió por megafonía a los percusionistas que tocaran menos porque esto no era una fiesta. Nuestros compañeros abandonaron poco después la manifestación, sintiéndose algo avergonzados por la reprimenda, excluidos de nuestra lucha, que es de todas.
Como grupo de trabajo de Migración y convivencia, nos gustaría saber si en algún momento hubo consenso sobre la percusión o en nombre de quién hablaban estos dos compañeros o si en algún momento decidieron que ellos sabían lo que es correcto hacer y lo que no es correcto hacer para manifestarse o cuáles deben ser las formas de manifestación de las personas en estas convocatorias. También queremos saber si esta petición para dejar de tocar se fue haciendo a las decenas de grupos de percusión que hubo en la manifestación o simplemente tuvimos mala suerte, con nuestros compañeros de Senegal. ¿Dónde está la diferencia entre sus tambores y nuestros tambores? ¿No son los mismos?
Hacemos un llamado de atención sobre las personas que no están participando activamente en el 15M, por diferentes motivos, en este caso, nuestros compañeros de Senegal tiene dificultad para hacerlo, ya que evitan cualquier posibilidad de encuentro con la policía, debido a que muchos de ellos no tienen papeles. Poco a poco vemos que se rompen esas barreras, quieren participar en el Movimiento porque se ven representados en nuestras protestas y consignas, de esta forma vemos con ilusión y ganas como se incorpora gente dispuesta a participar y a luchar. Creemos que es un error no dejarles hacerlo o decirles cómo tienen que comportarse.
No vamos a pedir respeto. Últimamente entre protocolos para que sepamos comportarnos y chalecos amarillos, respeto se está convirtiendo en una palabra vacía, en un arma arrojadiza más que en otra cosa. Tampoco vamos a dar a este incidente más importancia de la que tiene. Pero nos gustaría hacer una petición: antes de actuar, pensemos en qué estamos haciendo, en dónde estamos y en qué consecuencias va a tener lo que hacemos.
Para cualquier aclaración o duda sobre el tema podéis escribirnos a infoincola@gmail.com o pasaros por nuestras asambleas (miércoles a las 20:00 en el CSO Casablanca).

Sonia, Bay Area UUEE
Hi all,
Here a little chronicle about what´s going on in the Bay Area, US: Oakland, San Francisco and Berkeley. The Occupy movement here has arisen really fast and it´s getting stronger and stronger, from the 17Sept but specially since the 15O. It reminds me very much the beginning of the 15M in Spain. Very similar ideas, structures, camps, and problems as well. They are very happy because they feel that finally they´ve woken up, after a long capitalist sleeping. Claiming for the basic needs of the 99%, criticizing the greed of the 1%. Horizontal movement, without hierarchies, no political parties, organized through assemblies and working groups. By the way, they loved the Roll-up and the web How to camp, it was like a sweet for them, they´ve found it very useful. At first, the US media ignored the Occupy movement, but now they talk about them every day –also at first the media called them “hippies” (here they don´t understand the word “perroflauta”;) and they used to criticize the occupiers for not having candidates or leaders neither a specific list of demands. But now in the Congress some democrats are starting to reject the budget cuts in Education and the Health System, saying that “we are with the 99%”. And the occupiers have the support of the majority of the population in the US.
The 15O in the Bay Area was a success, the global mobilization day and the Occupy Wall Street on the 17th of September helped many cities in US like San Francisco, Oakland and Berkeley to start organizing the protest and camp (Occupy SF started camping on the 25 September, in Oakland on the 10 October). This Bay area is very symbolic, because it was here where the movements on the sixties started in US: the Free Speech Movement in UC Berkeley, the Black Panthers in Oakland, the feminist and gay movements. Now they want to use this strength to enhance the Occupy movement. Here in US, even in the Bay Area, well known for its freedom and progressive ideas, it´s almost –or without–a taboo to talk about socialism, and even more communism; but now many people are starting to criticize openly the capitalism and the American dream. I think it means a lot in this country.
However, here some Spanish like me feel confused because many people from US think that all this movement started with Occupy Wall Street…
As you know, last week (25 Oct) the police in Oakland threw the people out from the camp with a lot of violence. This Wednesday 2nd of November there will be a “General Strike & Day of Action” organized by Occupy Oakland. It will be supported, among others, by Occupy San Francisco, Occupy Berkeley and Occupy UC Berkeley. There´ll be a march to converge all these movements at 5pm in Oakland. At 7pm (Pacific time) there will be a general assembly in Oakland.
http://www.occupyoakland.org/
http://reclaimuc.blogspot.com/
http://occupysf.com/
http://www.occupyberkeley.org/
Hugs with revolution to everybody!
Sonia

Concha, Bolzano (Italia)
Ciudad italiana de 100.000 habitantes, situada en la región del Alto Adige/Süd Tirol, rodeada de montañas alpinas y espectaculares valles, a pocos kilómetros de la frontera con Austria. Forma parte de una región rica, con abundante ganadería, agricultura (produce miles de toneladas de manzanas y vino), industria y turismo. Su nivel de desempleo se sitúa en el 8% y la tasa de inmigración es relativamente pequeña, en torno al 7%.
Su catedral es del siglo XII y la población, mayoritariamente católica. Dos terceras partes de la ciudad hablan en italiano y el resto, en alemán, aunque en todos los edificios oficiales y en cualquier elemento de la ciudad la señalización está escrita en ambas lenguas.
Por razones de trabajo, junto con una colega y amiga, me desplacé a Bolzano en las fechas próximas al 15O. La misma tarde de la llegada asistimos a una asamblea de preparación de la jornada mundial de movilizaciones. Por lo que pudimos observar, y comentar más tarde delante de incontables e infinitas cervezas de todos los colores, la indignación en esa zona es muy joven (me da risa pensar en las “indignaciones viejas”, de cinco meses desde las primeras movilizaciones masivas), seguramente porque su nivel de bienestar disfrutado hasta ahora a poca gente le hace pensar en que la consabida crisis es algo que sólo les afecta a otrxs.
La sensación de prosperidad, limpieza, orden (como de que todo está dónde y cómo debe estar), te invade desde que llegas. El contexto que nos recibió coincidió con la llegada del nuevo obispo y las correspondientes celebraciones con gente vestida con el traje típico tirolés y alegatos a favor de la familia; un concierto militar de la banda de un batallón legendario (por lo feroces, dicen) creado en tiempos de Mussolini, quien también ordenó la construcción de un arco de la victoria y una serie de edificios emblemáticos del más puro estilo de la arquitectura fascista. También averiguamos que la ciudad es sede nacional de Casa Pound (lo que aquí llamaríamos “los fachas”), que además dispone de una emisora de radio, “Camisa nera”. Familia, orden, patria, dios y, por fin ¡¡¡¡¡La indignación!!!!!
Se organizó un pasacalles con un gran dragón rojo que simbolizaba los mercados y que finalizó en el parque Távera, al lado del río, en cuya explanada se decidió celebrar la asamblea ¡A las dos de la tarde!
La intendencia se montó debajo de un árbol, al que estuvieron trepando las criaturas presentes durante toda la tarde. El día era, espléndido, el sol radiante; había dos coches de carabinieri apostados discretamente. La gente se acercaba con curiosidad, repartimos panfletos (con un sol 15M prendido en la camiseta que despertaba gran expectación). Había jóvenes y mayores, alguna rasta, una pareja de ella y él haciendo malabares, los correspondientes perros correteando (muy controlados, eso sí) padres y madres con carritos de bebés e infinidad de bicicletas.
Se había ambientado el lugar con múltiples pancartas artesanales, carteles y unos girasoles gigantes con mensaje en el centro.

Se montó el equipo de moderación, aparecieron las personas del turno de palabra y la comisión de respeto (Todo bilingüe) y comenzaron las intervenciones: fueron bastantes, casi todos hombres, excepto una mujer de la organización de la asamblea y una vieja partisana; entre las intervenciones de los hombres, las más emotivas fueron las de un inmigrante tunecino y otro caribeño; el resto de los discursos fue mitinero y racional, con marcado carácter político (de la vieja política). Había como 350 personas, (todo un éxito para este contexto) y al terminar la asamblea mucha gente se quedó rato largo hablando en corrillos, vinculándose a grupos de trabajo, o simplemente mirando con ese punto de incredulidad sobre lo que estaba pasando que ya conocemos todas.
Cuando se puso el sol, el fresco alpino ya era frío y las cervezas de esa noche estaban esperando.
¡Os extrañé!

 

Perro Flauta Indignado, Gasteiz
Mi 15O. Eran las seis de la tarde cuando llegué a la plaza de la constitución, gente con gorros amarillos, lazos luciendo en sus camisetas, solapas, bolsos…decoraban una plaza animada ya por las barracas de las fiestas del barrio de El Pilar, pero con poca gente, todavía.
A las doce y poco segundos de aquel día comenzaron a circular por Titear los primeros mensajes que dejaban bien claro las ganas que todos teníamos de que llegara aquel día, “feliz #15O” decían unos, “ya es #15O, hoy el mundo temblara” se leía en otro, y así durante toda la noche.
Durante todo el día los mensajes de ánimo fluían libres por la red, las ganas se contagiaban a través de simples palabras acompañadas por un avatar más o menos familiar. Las diversas ciudades ultimaban los preparativos y comunicaban al mundo los lugares en los que quedarían unas horas más tarde, los recorridos se repetían una y otra vez, las consignas burbujeaban en los teclados…
Salí de mi casa para dirigirme al lugar de inicio de la manifestación de Acampada Gasteiz con el corazón acelerado, cerré la puerta mientras me aseguraba de que la batería de la cámara estaba completamente cargada y que la tarjeta de memoria estaba en su sitio, dejé que el sol llenara los pocos huecos de mi interior que no estaban ocupados por las ganas de empezar a andar tras la primera pancarta.
Volví a mirar el reloj, las seis y media. Levanté la cabeza y no podía creerme lo que vi: la plaza se había llenado mientras yo revivía la emoción previa.
Una sonrisa se dibujó en mi cara, una gran sonrisa que no entendía de sentimientos materiales, una sonrisa de esas que tanto cuesta encontrar hoy en día, una sonrisa verdadera.
Desenfunde la cámara y comencé a moverme de aquí para allí, intentando hacerme una idea de la cantidad de gente que estábamos en la plaza. Pero la emoción era tal que los números me bailaban, y la gente seguía llegando.
La gente comentaba “a ver si esta vez nos escuchan”, alguno (igual que yo) seguía sorprendido “vamos a tener que empezar a andar o no entraremos en la plaza”, y mientras tanto los niños les enseñaban orgullosos a sus padres lo bien que les quedaba el lazo amarillo, o la pegatina que los integrantes de Acampada Gasteiz repartían a cambio de “la voluntad”.
Los pocos huecos que quedaban se llenaron rápidamente y cada vez resultaba más complicado moverse entre tanta gente. “En unos momentos comenzaremos la marcha” se escuchó salir de un megáfono, todos notamos el latigazo de la impaciencia. Aquello comenzaba, en muchos rincones del país ya lo había hecho (en algunos lugares del mundo incluso había terminado), pero en Gasteiz estaba a punto de comenzar.
Las encargadas de llevar la pancarta demostraron el papel tan importante que juega el sexo femenino en el mundo y dejaron bien claro que este movimiento no entiende de ese gran mal que nos asedia hoy en día, la discriminación de género. Prestaron sus manos, y sus voces, para guiar a la gran multitud que las seguía por las calles de Vitoria.
Emprendimos nuestro camino con la confianza que otorga la certeza de estar luchando por algo justo acompañando cada uno de esos primeros pasos y comenzamos a llenar la carretera de la Avenida Gasteiz.
Los canticos se sucedían, “a ti, a ti, a ti también te roban”, el ya clásico “no nos mires, únete” o “lo llaman democracia y no lo es… es una dictadura y lo sabéis” eran los encargados de alentar a la gente.
La noche se echaba encima y era hora de encender las velas, linternas, etc., que la gente había llevado consigo desde el principio de la manifestación. “Seremos luz en un sistema repleto de oscuridad” rezaban los distintos carteles y flyers que se repartieron por toda la ciudad, y así fue. La manifestación se convirtió en una serpiente iluminada de principio a fin por personas que abandonaron sus diferencias para prender la llama del cambio global.
La manifestación entró en su recta final, la calle Dato. Decenas y decenas de personas se encontraban en las distintas terrazas de los bares que llenan ambos lados de la calle y nosotros nos abríamos paso entre sus miradas de asombro y estupefacción al grito de “no nos mires, únete” y “a ti, a ti, a ti también te roban”.
Los ánimos inundaban la acera de lado a lado ante la proximidad de la plaza de la Virgen Blanca, pero antes tocaba pasar por delante de una de las sedes del PP en Vitoria y la gente no lo dudó, levantó sus voces una vez más para dejarles claro que NO nos representan. Giro en la calle Postas y vuelta a empezar: “todas las asambleas, tenemos un deseo, cambiar el sistema con este meneo. Meneo pa´ya, meneo pa´ca, meneo pa´lante, meneo pa´tras”.
La noche lo había llenado todo, pero sabíamos a donde nos dirigíamos y nuestro paso continuó firme, decidido y acompañado por miles de pasos más. Comenzamos a subir la cuesta de la Virgen Blanca sorteando los chorros de agua que el Ayuntamiento decidió no cortar para la ocasión. Pero nos daba igual, no importaba mojarse y el frío se disipaba entre la marea humana que reivindicaba la plaza como su lugar de reunión. Tomamos posiciones mientras el sonido de una txalaparta llenaba el silencio que las gargantas cansadas habían creado al descansar unos instantes.
Las vistas desde la balconada eran increíbles: una plaza bañada por la oscuridad, llena de gente portando velas, linternas… incluso móviles. No necesitábamos más para sentir a esas personas que nos rodeaban como afines. El sistema de sonido, que varios componentes de Acampada Gasteiz habían montado mientras nosotros andábamos, funcionó a la perfección y la lectura del manifiesto fue sobrecogedora. La plaza estallaba en gritos de apoyo y el suelo temblaba bajo la masa crítica del 99%.
En resumen, un servidor nunca había vivido un momento tan maravilloso en su vida y puedo decir sin miedo a equivocarme que en esta difícil lucha en la que nos vemos envueltos nunca estaré solo, siempre contaré con 5.999 personas más a mi lado.
Gracias a los organizadores, gente de seguridad, a los que montaron el sistema de audio, a los que se encargaron de que no faltaran velas, ni animación… en definitiva, gracias a todos y cada uno de los que decidisteis decir basta el día 15 de Octubre de 2011, tanto en Gasteiz como en el resto del país (y del mundo), gracias por convertir algo etéreo en algo tangible.

Ana, Bilbao
Días antes del 15 de octubre, estaba algo nerviosa. En las asambleas había poca gente, en las reuniones de las comisiones también, todas estamos en todas las comisiones, en los grupos de trabajo, en las acciones: muchas cosas qué hacer y muy poca gente para hacerlas. Así que estaba nerviosa porque pensaba que iba a ser un fracaso, que como mucho iban a salir mil personas en Bilbao, porque ya no veía tanta gente en las plazas.
La manifestación era a las seis y media de la tarde, pero a las cinco yo ya no podía estar en casa, así que me fui dando un paseo hasta donde había quedado con unos compas para ir juntos a la mani. Empiezo a ver caras conocidas, y me relajo: al menos estaremos unas cuantas personas. De pronto, al llegar a Gran Vía veo las pancartas, oigo los primeros gritos y las primeras músicas. Bastante gente.
Los nervios están a flor de piel: la pancarta principal se ha perdido, los periodistas piden una copia del manifiesto y sólo tenemos una, y unas cuantas personas andamos arriba y abajo, corriendo entre la gente, saludando a conocidos y algo estresados. Finalmente, todo sale bien, como siempre, y empezamos a andar.
Tres personas y yo vamos unos metros por delante de la pancarta, para liberar la carretera, aunque también hay un coche de la policía municipal y un par de motos para cortar las calles. Me paso gran parte de la manifestación en esa zona, sin mezclarme con la gente como me hubiera gustado. Pero hoy me toca ese papel, y también lo disfruto. Me pasan unos panfletos para dar a la gente que no está en la mani, pero que se pasea por alrededor. La mayoría de la gente los coge sin problemas, aunque un par de personas se niegan rotundamente. No lo entiendo muy bien, total, son unos papeles que ponen cifras para la indignación, razones para salir a la calle. Aunque me entristece un poco, sigo mi camino.
Me subo a un banco y no veo el final de la riada de gente. Me paro a hablar con unas señoras típicas bilbaínas (con sus abrigos de piel, bien maquilladas, jubiladas) que me cuentan que es normal que estemos en la calle, que no se puede seguir así, que les han quitado mucho dinero de la pensión de viudedad. Tengo que interrumpirlas porque al inicio de la manifestación hay gritos y silbidos y me temo lo peor. Pero no: es una de las konpartsas de Bilbao, Sinkuartel, la gente antimilitarista que ha aparecido con tanques de cartón y música. La gente detrás de la pancarta responde, con las manos en alto: “estas son nuestras armas”. Risas, abrazos.
Hora y media más tarde llegamos al Arriaga. Nervios otra vez: falta alguien para leer en castellano y otra persona en euskera. Como antes, todo sale bien. La plaza se llena, no veo hasta donde llega la gente porque estoy justo detrás del escenario que se ha montado. Se lee el manifiesto, ese manifiesto que ha sido hecho con el corazón, que ha creado debate y que ha costado tanto acabar.


Un chico sube a rapear, aunque no estaba “planeado”. Algunas personas se van, pero la mayoría de la gente se queda. Después, la plaza se va vaciando, poco a poco, y nos quedamos unos cuantos para desmontar el equipo de sonido y el escenario. Una vez se van las furgos, la plaza está casi vacía.
Cuando estamos a punto de irnos a tomar unas cañas para relajarnos después de tantos días de nervios, nos encontramos con un montón de pancartas en la entrada del teatro Arriaga. Hay quien dice que debemos tirarlas, que si se han dejado allí es porque nadie las quiere. Mejor les buscamos un final más digno y las vamos repartiendo por toda la plaza. Sabemos que desparecerán en breve, pero al menos que quede constancia durante unos minutos más que en Bilbao también ha habido una manifestación enorme pidiendo un cambio global.

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