Huelga 15 Octubre (Textos)

Martes 28 de Junio de 2011

ACTO DE APOYO A LAS LUCHAS OBRERAS

El pasado día 19J decenas de miles salimos a la calle a manifestar nuestro rechazo a la política antisocial de estos gobiernos de los banqueros (PSOE-PP). Lejos de  solucionar los problemas como el desempleo masivo, los salarios de miseria, los desahucios de viviendas, la falta de futuro para los/as jóvenes… siguen apretándonos las clavijas. Ya han condenado al desempleo a 5,5 millones de personas y la mitad de ellos no perciben subsidio alguno. Más de 5,6 millones de trabajadores/as cobran menos del Salario Mínimo Interprofesional (640€) y el mal llamado salario medio no supera los 900€/mes. Ahora han aprobando un proyecto de ley que reforma la negociación colectiva dándonos un nuevo revés a los trabajadores, porque permite a la patronal modificar a la baja las condiciones de trabajo; les facilita el descuelgue salarial y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios; les permitirá ampliar la desregulación y la flexibilidad laboral en las empresas, aumentando la capacidad de los empresarios para modificar la jornada, los horarios o la movilidad funcional; permite a las Mutuas Patronales ampliar el control y la presión contra los trabajadores que enfermen; impone el laudo obligatorio si no hay acuerdo, como en el franquismo y divide a los trabajadores empresa a empresa a la hora de defender nuestros derechos.
La reforma laboral que decían que crearía empleo, siguió aumentando el paro y los despidos, ahora más de 6.500 en Telefónica cuando la empresa declaró un beneficio record el pasado año de 10.000 millones de euros.
Mientras los banqueros y capitalistas siguen amasando fortunas. Las empresas del Ibex 35 aumentaron sus beneficios un 17% sólo en el primer trimestre del año y un 27,5 el año pasado. Según la lista de los mayores multimillonarios del mundo que anualmente publica la revista Forbes, si en la de 2010 el ranking incluía a 13 acaudalados españoles, la de 2011 cuenta ya con 15.  El patrimonio del 25% de los hogares más acaudalados de España creció entre 2005 y 2009 un 19,9%. En ese mismo periodo el patrimonio de los más necesitados disminuyó en un 6,4%.
Desde la Marcha de Vallecas el pasado día 19 se gritó que aquí hace falta ya una HUELGA GENERAL, y esa es la tarea que tenemos que abordar los trabajadores/as porque no hay otro camino para parar los pies a esta gentuza.
En nuestro barrio son numerosos los trabajadores/as que trabajan o viven en él que están desempleados o metidos en un proceso de lucha en defensa de sus puestos de trabajo. Son trabajadores/as de Telefónica, de UPS, Bomberos, Sanidad pública (Virgen de la Torre), Correos, enseñantes…
Queremos dar la palabra a estos trabajadores/as para que expliquen su lucha, manifestarles el apoyo de un barrio obrero como el nuestro y seguir sumando fuerzas por una huelga general.
Por eso te invitamos a que acudas al acto que vamos a realizar el próximo
Día  20 de julio a las 19:30 h. en la Plaza Vieja

***

viernes, 15 de Julio de 2011

Hola, compis.

Al hilo de lo hablado ayer sobre huelga general, sindicatos mayoritarios y minoritarios y currantes de a pie, me ha llegado la inspiración de madrugada, así que he procedido a prepararme un café y poner manos a la obra. Por un lado, me ha parecido que ayer hubo
muchas observaciones acertadas a la vez que cierto “desarme” y dispersión teórica general ante la cuestión. Y claro, entonces es cuando uno se acuerda de los clásicos, y en esta materia no hay ninguno mayor que “Huelga de masas, partido y sindicato”, de Dª Rosa Luxemburg. Recomiendo vivamente su lectura pausada a todos los que estéis por curraros este tema a fondo. Si prescindimos de la polémica antianarquista, de que la crítica a los sindicatos se queda corta y de que los editores de la mayoría de los pdf colgados por ahí son más que sospechosillos, es, creo yo, el texto por excelencia sobre la materia. Y dicho esto, paso un enlace y sigo…

http://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf

Bien, la distinción fundamental es que la huelga de masas (y ojo, que la terminología me da igual, lo que me importa son las cuestiones de fondo) es eso, un movimiento de masas que desemboca en huelgas generalizadas o huelgas generalizadas que desembocan en un movimiento de masas callejero. Y como tal, en NO SE PUEDE DECRETAR NI “CONVOCAR”; si no hay una actividad huelguística notable y una combatividad manifiesta de lla población trabajadora no hay forma de que se dé.

A pesar de las apariencias, las huelgas generales de 24 o 48 horas, como las declaradas en Grecia, por ejemplo, las decretan los sindicatos por motivos propios, y aunque la gente se sume y aproveche para enfrentarse al régimen, no tienen como objetivo tumbarlo (porque para empezar, entonces no tendría sentido ponerle límites temporales). Como contraejemplo reciente tenemos la huelga de masas egipcia (tanto
política como económica) sin la cual es muy dudoso que Mubarak hubiera caído.

Resumiendo, si lo que queremos es ir hacia una situación de huelga revolucionaria generalizada, tendremos que:

a) desprendernos de la ilusión de que podemos “convocarla” (o está en avanzado estado de gestación o aborta fijo); lo que sí podemos es sumarnos a ella y apoyarla activamente cuando se dé, pero en sí misma tendrá que salir de las empresas (no de los despachos sindicales ni del cuartel general de algún “movimiento” de iluminados);

b) declarar públicamente que estamos por esa clase de movilización (dejo al margen toda referencia a cómo deberíamos posicionarnos si los sindicatos mayoritarios decretan una de sus huelgas generales de 24 horas, pero apunto que no deberíamos dejarles a esta gente la menor ilusión de que puedan utilizarnos como carne de cañón ni para rejuvenecer su maltrecha imagen, y lo mismo en lo que se refiere a sus amiguitos dentro del 15-M);

c) establecer contactos con todos aquellos grupos del “movimiento” que estén de acuerdo con esa perspectiva e incluso con los sindicatos minoritarios de turno que pudieran estar por la labor, es decir, por participar en la preparación y el apoyo práctico-logístico a un movimiento huelguístico generalizado, cuando se den las condiciones
para que surja, NO PARA QUE ESOS SINDICATOS O LAS CORRIENTES MINORITARIAS QUE HAY DENTRO DE LOS GRANDES MONTEN “SU” HUELGA GENERAL O LES ECHEN UN PULSO que a nosotros ni nos va ni nos viene (así que ya adelanto que no conviene hacerse demasiadas ilusiones con toda esta gente). Y también animar a todos los grupos de curritos descontentos que se pongan en contacto con nosotros (como el caso de la chica de la Biblioteca Nacional hace unas horas, o la asamblea de parados prevista
para hoy en Sol) a posicionarse sobre estas cuestiones y a establecer contactos ENTRE SÍ POR ENCIMA Y AL MARGEN DE LOS SINDICATOS.

Es evidente que malestar e insatisfacción no faltan en el mundo laboral ni entre los parados, y aunque el 15-M no haya penetrado visiblemente en las empresas ni vaya necesariamente a hacerlo (¿acaso no sería “violencia” meter el dedo en la tarta de los sindicatos?), eso no quiere decir que las cabecitas no se hayan activado ni que no estén inquietas. Por otra parte, sabemos lo calladitos que han estado los sindicatos durante más de un mes, y eso lo dice todo acerca de las “alianzas” envenenadas que ahora quieren ofrecernos.

Lo que hace falta es simplemente ACTIVIDAD AUTÓNOMA en el mundo laboral (que ya tiene ejemplos en los que irse inspirando en las movidas antidesahucios y contra las redadas racistas) y una perspectiva que vaya más allá de la manida y CONSERVADORA “defensa de lo público” que no es otra cosa que el “consenso de mínimos” de los
burocratas, de los liberados y de los que no se enteran ni a la de tres.

Por tanto, sugiero que dejemos bien clarito que aunque por supuesto nos oponemos a los recortes y las privatizaciones, no es porque anhelemos el retorno de los “buenos tiempos” de la maravillosa “educación pública” (para pobres de mierda), los sublimes “derechos laborales” (para pobres de mierda) y la sanidad pública megaguay (para
pobres de mierda), etc, sino porque queremos sentar A PARTIR DE YA las bases de una ofensiva internacional para acabar de una vez por todas con la VIDA (Y LA MUERTE) DE MIERDA QUE EL CAPITALISMO OFRECE A LA HUMANIDAD en cualquiera de sus formas y en todas partes.

Como puede apreciarse, en definitiva es la misma línea divisoria que existe entre quienes defienden el sistema existente (tanto dentro como fuera del 15-M) y quienes nos proponemos acabar con él (tanto dentro como fuera del 15-M). Y esa brecha no hay que cerrarla con medias tintas de ninguna clase, sino marcarla de forma cada vez más nítida.
Es la guerra (social).

***

PARA UNA CRÍTICA DE LA VIOLENCIA

Walter Benjamin

[…] En lo que respecta a las luchas de clase, la huelga debe ser considerada en ellas, en ciertas condiciones, como un medio puro. A continuación definiremos dos tipos esencialmente diversos de huelga, cuya posibilidad ya ha sido examinada. El mérito de haberlos diferenciado por primera vez -más sobre la base de consideraciones políticas que sobre consideraciones puramente teóricas- le corresponde a Sorel. Sorel opone estos dos tipos de huelga como huelga general política y huelga general revolucionaria. Ambas son antitéticas incluso en relación con la violencia. De los partidarios de la primera se puede decir que: ʺel reforzamiento del estado se halla en la base de todas sus concepciones; en sus organizaciones actuales los políticos (es decir, los socialistas moderados) preparan ya las bases de un poder fuerte, centralizado y disciplinado que no se dejará perturbar por las críticas de la oposición que sabrá imponer el silencio, y promulgará por decreto sus propias mentirasʺ.

ʺLa huelga general política nos muestra que el estado no perdería nada de su fuerza, que el poder pasaría de privilegiados a otros privilegiados, que la masa de los productores cambiaría a sus patrones.ʺ

Frente a esta huelga general política (cuya fórmula parece, por lo demás, la misma que la de la pasada revolución alemana) la huelga proletaria se plantea como único objetivo la destrucción del poder del estado. La huelga general proletaria ʺsuprime todas las consecuencias ideológicas de cualquier política social posible, sus partidarios consideran como reformas burguesas incluso a las reformas más popularesʺ. ʺEsta huelga general muestra claramente su indiferencia respecto a las ventajas materiales de la conquista, en cuanto declara querer suprimir al estado; y el estado era precisamente (…) la razón de ser de los grupos dominantes, que sacan provecho de todas las empresas de las que el conjunto de la sociedad debe soportar los gastos.ʺ

Mientras la primera forma de suspensión del trabajo es violencia, pues determina sólo una modificación extrínseca de las condiciones de trabajo, la segunda, como medio puro, está exenta de violencia. Porque ésta no se produce con la disposición de retomar -tras concesiones exteriores y algunas modificaciones en las condiciones laborables- el trabajo anterior, sino con la decisión de retomar sólo un trabajo enteramente cambiado, un trabajo no impuesto por el estado, inversión que este tipo de huelga no tanto provoca sino que realiza directamente. De ello se desprende que la primera de estas empresas da existencia a un derecho, mientras que la segunda es anárquica. Apoyándose en observaciones ocasionales de Marx, Sorel rechaza toda clase de programas, utopías y, en suma, creaciones jurídicas para el movimiento revolucionario: ʺCon la huelga general todas estas bellas cosas desaparecen; la revolución se presenta como una revuelta pura y simple, y no hay ya lugar para los sociólogos, para los amantes de las reformas sociales o para los intelectuales que han elegido la profesión de pensar por el proletariado.ʺ

A esta concepción profunda, moral y claramente revolucionaria no se le puede oponer un razonamiento destinado a calificar como violencia esta huelga general a causa de sus eventuales consecuencias catastróficas. Incluso si podría decirse con razón que la economía actual en conjunto se asemeja menos a una locomotora que se detiene porque el maquinista la abandona, que a una fiera que se precipita apenas el domador le vuelve las espaldas; queda además el hecho de que respecto a la violencia de una acción se puede juzgar tan poco a partir de sus efectos como a partir de sus fines, y que sólo es posible hacerlo a partir de las leyes de sus medios. Es obvio que el poder del estado que atiende sólo a las consecuencias, se oponga a esta huelga -y no a las huelgas parciales, en general efectivamente extorsivas- como a una pretendida violencia. Pero, por lo demás, Sorel ha demostrado con argumentos muy agudos que una concepción así rigurosa de la huelga general resulta de por sí apta para reducir el empleo efectivo de la violencia en las revoluciones. […]

http://www.philosophia.cl/biblioteca/Benjamin/violencia.pdf

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