Profesores nos hacéis envejecer.

Desde hace mucho querías que hablásemos, pero nos quedábamos callados; pues ahora vamos a hablar. Ya sabemos que la mayoría de vosotros queréis ayudarnos, cada cual a su manera lo habéis intentado todo. Habéis sido duros, tolerantes, pacientes, atentos o lejanos. Habéis pensado, hablado entre vosotros, con nosotros o con la administración.

¡Nos comíais tanto el coco! Nosotros, no decíamos nada, nos quedábamos callados, sonreíamos. Nos decíais: conmigo nada se toma en broma, se trabaja, o, aquí lo pasamos bien, pero se curra, o también, si no queréis hacer nada, es vuestro problema, pero no molestéis a vuestros colegas, o también, haced un esfuerzo, o también, “señor tal, ¿cree que al trabajo llegará con retraso?”, o también “ah! Eres tú, vete a sentarte”, o también, ¡en 10 años de carrera nunca vi esto!, o también ¡vamos, preguntad, y también, tengo una hija de vuestra edad, se calla cuando hablo, señores, cojed una hoja, repetid lo que vengo de decir, vaya a buscarme una nota, os prevengo, conmigo no será como con el Señor Fulano.

¡Pues sí! Da lo mismo. Lo habéis intentado todo, pero nada ha cambiado. Nos habéis defendido en el consejo, habéis hablado con nuestros padres, habéis pensado: “¿y si fuera mi hijo?”, habéis trabajado, vuelto a empezar, preparado clases, visitas, practicas, conferencias, salidas, hemos tomado cafés juntos, habéis hecho huelga, habéis levantado la voz, llorado incluso, pero no cambió nada.

Años tras años, pasábamos por el tamiz social, los alumnos que habéis podido salvar, los lleváis como condecoraciones, y las habéis merecido; ¡Cuánto trabajo empleado en cada uno… pero no es posible para todxs!

¡El problema no somos nosotros, no sois vosotros, es todo lo demás!

Ya lo sabíais, claro, pero creíais que era inevitable. No os echamos en cara el fracaso escolar, pero si el hecho de que durante demasiado tiempo habéis aceptado e intentado hacernos aceptar un estado de cosas, de gente y de relaciones entre la gente que son inaceptables.


Para vosotrxs, somos chavales con problemas, os damos pena, ¡ como si vuestra vida fuera maravillosa! Pero ya se nota que, cuando estáis de mala leche, vosotros también estáis puteados.
-decís “y vosotros, ¿qué habéis hecho para vosotrxs mismos?”. Justo. Por nuestra actividad de hoy criticamos nuestra pasividad de ayer.
-decís “sois injustos, nuestras vidas no son tristes, no estamos sometidos, queremos ayudaros”.
¡Probadlo! ¿Queréis hablarnos? No os oímos muy bien, ya estamos lejos, acercaos, o sino, dentro de ocho días, ya no entenderéis nada.

Antes, nuestra pasividad era vuestra excusa, ahora ya no. No podéis no querernos, decimos la verdad, la que está dentro de vosotros, que estamos hartos de estas relaciones jerárquicas, separadas, hartos de las vidas descuartizadas. No os atrevéis a creerlo, no os atrevéis a decirlo. Pero ahí está. Profesores, aquí es donde hay que dar el salto; si soltáis, si os tambaleáis, si traicionáis… Nada, no diremos nada. Nuestras miradas hablaran por nosotros. ¡Son implacables, ya lo sabéis bien! Seréis vuestros propios jueces, no os reharéis.

Venid a discutir con nosotrxs de tú a tú.

NO PODEIS HACER NADA CONTRA NOSOTROS. OS IMPEDIMOS ENVEJECER.

DES LASCARS DU LEP ELECTRONIQUE/ 

Extraído del fanzine Paris-86. Las jornadas de diciembre.

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