Medios de comunicación y 15M, Juan Ibarrondo

RETOMANDO LA CALLE, HACIENDO POLÍTICA: 15-M Y MÁS

Medios de comunicación y 15-M: un avispero fuera de control

“Los zapatistas nos enseñaron el valor del silencio ante los medios de comunicación.”, dice el escritor vasco Juan Ibarrondo. Este texto, escrito en el contexto de los días previos al 19J, reflexiona sobre los ritmos de la protesta y el ritmo impuesto por los medios corporativos.
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El movimiento del 15M ha conseguido desde que surgió mantenerse como centro de atención mediático. Es sin duda un logro importante pero que no está tampoco exento de riesgos. Para entender las distintas reacciones de los medios ante las acampadas, los bloqueos, las movilizaciones masivas, las acciones frente a los desahucios… es necesario entender la manera de actuar de esos medios, y, sobre todo, saber a qué intereses responden.

Utilizaré para tratar de explicarme una metáfora. Los poderes financieros -bancos, fondos de inversión…-, las corporaciones trasnacionales, los grupos empresariales de comunicación, los grandes partidos políticos y sindicatos, las burocracias gubernamentales, las tecnocracias europeas… forman un conglomerado que -aún respondiendo a la misma lógica de la acumulación de capital y poder- no funcionan de forma homogénea, salvo cuando ven amenazados sus intereses de manera grave.

15M en The Washington Post

Antes al contrario, el funcionamiento habitual de ese conglomerado es el de un avispero fuera de control; donde los avispones se atacan sin tregua unos a otros para conseguir la mejor parte de las reservas –finitas- del avispero. Desde luego los avispones no se manchan las manos en la batalla, sino que utilizan a las avispas comunes y corrientes como carne de cañón. A quienes os guste la literatura os recomiendo para entender esto, y pasar un buen rato, que leáis la última novela de Belén GopeguiAcceso no autorizado.

La pelea de avispones tiene su expresión narrativa -la que puede verse- en la información que transmiten los grandes medios de comunicación al uso. Los grandes grupos de comunicación, cada vez más poderosos, se disputan las audiencias realizando un relato narrativo, más propio de la ficción literaria que de una pretendida objetividad periodística que hace tiempo pasó a mejor vida.

Desde esa perspectiva podemos entender la obsesión de los medios por transmitir imágenes de fuerte impacto emocional: por ejemplo, una chica joven, a poder ser de buen ver, agredida por la policía y llorando con el rostro desencajado.

Más allá de un análisis de género sobre ese relato, que desde luego parece evidente -la fragilidad de la mujer…-, la idea es cautivar audiencia a través de técnicas propias de la ficción cinematográfica. Mi profesor de guión siempre nos decía que en una película de catástrofes era importante que se viera a una chica joven sufriendo las de Caín, para que luego pueda aparecer el chico guapo a salvarla… Esta idea se expresa perfectamente en el habla popular cuando decimos: “No me cuentes películas”.

Otro nivel de lectura

Sin embargo hay que ir un paso más allá y tratar de descubrir qué hay detrás del discurso narrativo que nos lanzan los medios. Descubrir el subtexto, lo que se esconde debajo de la película. La película que no se ve.

La reacción de los medios ante el 15M es también muy esclarecedor en ese sentido, para lo que volveremos a la metáfora del avispero fuera de control.

Los avispones tratan en un principio, cuando surge el movimiento, de utilizarlo en su guerra particular de todos contra todos. Por entonces no les preocupaba demasiado, pues consideraban a los indignados como unos jóvenes ingenuos e idealistas, que en modo alguno ponían en peligro sus intereses. Este fue su primer error, pues una vez establecido el foco de atención sobre el movimiento, al crecer éste y fortalecerse contra todo pronóstico, resulta difícil retirarlo, pues los otros grupos mediáticos ganarían una ventaja en la competencia a ‘muerte’ que disputan.

De ese modo, hemos visto cosas sorprendentes como la gran atención prestada al movimiento -aún pretendiendo descalificarlo- por Intereconomía; pero esa cadena no ha sido la única, todos los grandes medios prestaron y todavía prestan mucha atención al movimiento. Es el mismo error que cometieron con BILDU -sin querer comparar ambos movimientos- al darle una gran cobertura mediática, tratando de criminalizarlo y utilizarlo en su guerra partidista, consiguiendo finalmente el efecto contrario.

En estos momentos, vivimos una situación crucial, puesto que el movimiento se radicaliza -en el mejor sentido de la palabra- y avanza posiciones en sus reivindicaciones y la contundencia de sus protestas. Los bloqueos de instituciones, las acciones contra los desahucios, y el hecho de que -pese a las previsiones de los expertos- el movimiento no se diluye como un azucarillo, comienzan a preocupar a los dueños de los medios de comunicación.

El 15M se define por la no-violencia

Volviendo a nuestro avispero, podríamos decir que los avispones se revuelven inquietos ante una revuelta inesperada de las avispillas que hasta ahora habían utilizado a su antojo.

Los indignados ya no son esos buenos chicos, un poco exaltados, pero perfectamente asumibles y reconducibles. Ya se les pasará -pensaron- pero lejos de desmovilizarse el movimiento suma nuevas incorporaciones de personas con experiencia en movimientos sociales y disidencias varias, algo que si bien provoca roces en su seno lo hace también más fuerte, y, sobre todo, infinitamente más peligroso. Los medios reaccionan entonces con la vieja táctica del divide y vencerás. Tratando de vendernos la idea de indignados buenos e indignados malos. La línea informativa del diarioEl País es un buen ejemplo de ello.

Se criminaliza a la parte mala del movimiento y se la acusa de desvirtuar los legítimos fines de los indignados ‘auténticos’.

Es preocupante que una parte del movimiento entre a jugar ese juego, equiparando violencias incomparables, y condenándolas “vengan de donde vengan”, colaborando así en la tarea de desgaste que se realiza por parte de los medios de comunicación al conjunto del movimiento.

Más si tenemos en cuenta que los episodios violentos en este movimiento son prácticamente inexistentes, aunque por supuesto magnificados de forma interesada por los medios. O incluso provocados por los servicios secretos, como al parecer pasó en Barcelona. Es esclarecedor como el foco mediático se desplaza por un lado hacia ciertos comunicados de condena: se habla de decisiones que se dicen consensuadas por el movimiento aunque en realidad vienen de comisiones o grupos de trabajo muy concretas… Y por otro hacia pretendidas acciones violentas, muy poco significativas, y que no son tales sin forzar mucho el uso del término.

El foco mediático se desplaza del centro del movimiento a sus extremos, tratando de dividirlo, debilitarlo y, sobre todo, vaciarlo de contenido y continuidad, limitándolo al acontecimiento inmediato, que es sobre el que trabaja el sistema espectacular de dominación.

Silencio

Los zapatistas nos enseñaron el valor del silencio ante los medios de comunicación. Durante largos periodos de tiempo no conceden entrevistas, ni realizan ruedas de prensa. Se toman su tiempo, a pesar de las presiones de todo tipo a que eran sometidos para que hablaran.

El movimiento tiene que aprender a controlar los tiempos, a marcar sus propios ritmos en la relación con los medios de comunicación. No podemos permitir que ellos nos marquen la agenda.

Ante situaciones graves y conflictivas, que sin duda se producirán si el movimiento sigue adelante, no debemos caer en la tentación de la respuesta rápida ante el pedido de los medios. Ellos funcionan así, necesitan anticiparse al competidor con lo que van a toda velocidad, las noticias como sabemos se hacen viejas casi inmediatamente después de haberse publicado, o incluso antes cuando es otro medio el que se anticipa.

Nosotras no tenemos porqué participar en esa loca carrera. Démonos un tiempo para valorar las cosas, consultemos unos con otras, debatamos en asamblea, contrastemos las informaciones, y cuando consideremos que es el momento hagamos públicas las conclusiones, cuando nos interese a nosotras, no a ellos. Será la única manera de evitar caer en la trampa que se nos tiende.

Los avispones se disponen a pasar de las palabras a los hechos, ya lo están haciendo. La represión irá en aumento según avance el movimiento. Pensemos en la mejor manera de enfrentar esa realidad. Sin dar argumentos a los avispones, ni utilizando tampoco los que tramposamente nos proponen los medios de comunicación que controlan con mano firme.

Diagonal Web

JUAN IBARRONDO
JUEVES 14 DE JULIO DE 2011.  NÚMERO 154
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